Turf
Eso fue exactamente lo que ocurrió el miércoles último en el Hipódromo de San Isidro, donde Capricho Urgente (Daddy Long Legs), Moreno del Alba (Don Alba) y Raijin (Hat Ninja) cruzaron el disco prácticamente en la misma línea, dando forma a un triple empate que inmediatamente pasó a integrar la galería de las grandes curiosidades del turf argentino.
2 de agosto de 2026 11:08:00
Un desenlace extraordinario, que no se daba hacía 50 años, y que despertó la inevitable pregunta: ¿cuántas veces ocurrió algo parecido?
La respuesta sorprende. En millones de carreras disputadas alrededor del mundo desde hace más de dos siglos, los triples empates son tan escasos que pueden contarse con los dedos de las manos. Paradójicamente, la aparición del photo finish no hizo desaparecer los empates. Ocurrió exactamente lo contrario. Antes de la fotografía, cuando el fallo dependía exclusivamente del ojo humano, muchas llegadas terminaban adjudicándose por simple apreciación. La nueva tecnología comenzó a demostrar que, en realidad, algunas de aquellas definiciones no tenían un ganador real. Pocos días después del legendario Carter Handicap de 1944, el Daily Racing Form explicaba que el uso del photo finish había incrementado la cantidad de dead-heats, como se conoce a los empates en los Estados Unidos, precisamente porque eliminaba el margen de interpretación de los jueces y obligaba a declarar la igualdad cuando verdaderamente existía. Pero si los empates entre dos caballos ya son poco frecuentes, los triples pertenecen directamente al terreno de lo extraordinario.
Empates que hicieron historia
No hace falta que sean tres para convertirse en leyenda. En 2003, el Breeders' Cup Turf (G1) necesitó más de veinte minutos para proclamar vencedores a High Chaparral (Sadler's Wells) y Johar (Gone West), protagonistas de uno de los fallos más comentados de la era moderna.
En 2012 fue el Travers Stakes (G1) el que terminó con Alpha (Bernardini) y Golden Ticket (Speightstown) compartiendo la gloria en Saratoga.
Antes habían llegado el empate entre Cormorant Wood (Home Guard) y Wassl (Mill Reff) en las Lockinge Stakes (G1) de 1984 o el protagonizado por Dunette (Hard to Beat) y Shakapour (Kalamoun) en el Grand Prix de Saint-Cloud (G1) de 1980, demostrando que, incluso en los máximos niveles internacionales, la perfección de la tecnología tiene sus límites.
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