Tenis
El italiano lidera uno de los períodos más dominantes del circuito ATP en los últimos años. A fuerza de títulos y una regularidad aplastante, el número 1 del mundo construyó una ventaja que hoy lo ubica varios escalones por encima de sus principales perseguidores.
4 de mayo de 2026 08:05:00
Esta postal volvió a reeditarse este domingo con su triunfo sobre el alemán Alexander Zverev en la final del Masters 1000 de Madrid. Fue 6-1 y 6-2 en favor del italiano en apenas 57 minutos ante el número 3 del mundo, al que le lleva una diferencia de 8000 puntos en el listado de la ATP. Sinner sigue acumulando récords y no parece sentir presiones. Sin Alcaraz y ante la ausencia de un segundo pelotón al acecho, como lo tuvo el Big Three con Andy Murray, Juan Martín del Potro, Stan Wawrinka y David Ferrer, ganar es una costumbre para el italiano. Tras su retiro en la tercera ronda del Masters 1000 de Shanghái a comienzos de octubre del año pasado, el italiano regresó a fin de mes en el ATP 500 de Viena y, desde entonces, se dedicó a coleccionar títulos. Su víctima en aquella final fue, justamente, Zverev. En la última semana, Sinner brilló en Madrid, un territorio que hasta hoy le había resultado esquivo. Antes de levantar el trofeo en la Caja Mágica, con su acceso a la final se había convertido en el único tenista activo, junto con Novak Djokovic, en llegar a las definiciones de los nueve torneos Masters 1000, algo que solamente otros dos jugadores pudieron conseguir: Rafael Nadal y Roger Federer.
Pero el dato más impactante no está únicamente en sus récords, sino en la constancia de su producción. Desde octubre del año pasado, Sinner disputó nueve torneos y ganó siete títulos. En ese lapso acumuló 45 victorias y apenas dos derrotas, con una efectividad del 96%. Su recorrido incluyó conquistas en Viena, París, ATP Finals, Indian Wells, Miami, Montecarlo y Madrid, una secuencia que expone un dominio pocas veces visto en la era moderna.
Aún más impresionante resulta su rendimiento en los Masters 1000: suma 28 triunfos consecutivos en esta categoría, una racha que refleja no solo superioridad, sino también adaptación total a distintas superficies, contextos y rivales. A sus 24 años, Sinner parece haber transformado sus orígenes en la montaña en una metáfora perfecta de su tenis: frío, sólido, imponente y difícil de erosionar.
Es el número 1 del mundo y el estándar competitivo del circuito. Mientras sus perseguidores buscan respuestas, los números cuentan una historia contundente: en este momento, el tenis mundial gira alrededor de Jannik Sinner.
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