Luto

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Falleció Roque Avallay, notable goleador del fútbol argentino e integrante del Huracán campeón de 1973

El icónico delantero, que hizo historia en el Globo, tenía 80 años. Dio la vuelta olímpica con el equipo de Menotti y marcó 184 goles en una carrera inolvidable

3 de mayo de 2026 09:05:00

"Globo toque, Globo toque, que los goles los hace el Roque". Aquel cantito, con el dejo de inocencia que imperaba en las hinchadas en los años 70. Pero también con el acto de justicia de mencionar allí a ese goleador implacable que habitaba en Roque Avallay, casi a despecho de su tranquila forma de ser. Ese hombre apacible, de reposados modales, se convertía en un feroz depredador de vallas rivales. Vistió varias camisetas a lo largo de su carrera, pero en Huracán quedó su mejor versión. Por eso sus hinchas, sobre todo los que vivieron la gloria del '73, lo despiden con inmensa tristeza en esta jornada donde Avallay nos dejó a los 80 años.

El Roque había nacido en San Rafael, provincia de Mendoza y en Deportivo Maipú de esa provincia comenzó su vinculación profesional con el fútbol, en los inicios de la década del 60. Luego pasó a Independiente, donde debutó nada menos que la Copa Libertadores frente a Boca, el 24 de marzo de 1965. Su velocidad había impactado a los dirigentes del Rojo para contratarlo. Y esa característica le iba a jugar una mala pasada esa tarde, como él mismo recordaba: "Cómo la cancha estaba resbaladiza, seguí de largo después de pegar el salto. En el alambrado bajo de la cancha de Independiente me enredé las piernas en el alambre de púa, di una vuelta y caí dentro del foso. El agua me llegaba hasta el pecho y encima me hice un tajo enorme en la pierna. Igual seguí jugando". Enero de 1970. Una nueva década por delante y una oportunidad que cambiaría para siempre la carrera de Roque. Los dirigentes de Newell's se pusieron de acuerdo con sus pares de Huracán para hacer un trueque entre dos delanteros. Alfredo Obberti llegó a Rosario y Avallay hizo su aparición en Parque Patricios, donde dejaría para siempre su corazón. El primer partido oficial con el Globo latiendo en su pecho fue el 22 de marzo de ese año, en una goleada 5-3 frente a Los Andes en La Quema. En ese plantel ya estaban dos chicos de las inferiores que venían jugando muy bien y con quienes Roque muy pronto se iba a entender a la perfección: Miguel Ángel Brindisi y Carlos Babington. Hinchas de distintos equipos iban a verlos, porque eran una maravilla. Fueron los justos campeones del Metropolitano '73, dejando una huella imborrable, un sello distintivo de lo mejor de los potreros argentinos. Por eso la formación, aún hoy, 53 años más tarde, se recuerda de memoria: Roganti; Chabay, Buglione, Basile, Carrascosa; Brindisi, Russo, Babington; Houseman, Avallay, Larrosa. Roque se dio el gusto de marcar 11 goles en aquella campaña de ensueño, conformando esa delantera que hizo al fútbol argentino, reencontrarse con lo más selecto de sus orígenes. Avallay era símbolo también del aprendizaje. Señalado en sus inicios por ser un delantero torpe y chocador, fue puliendo algunas cosas, hasta encajar a la perfección en esa máquina. Le agregó más cosas a su juego, sin perder su innata capacidad y olfato de goleador.

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